Pirineos
Aneto por la Renclusa (Ruta normal norte)

Aneto por la Renclusa (Ruta normal norte)

Aneto por la Renclusa, la normal del Monarca del Pirineo.

Que se puede decir del Aneto, el pico más alto de la Cordillera Pirenaica, el más alto del Norte de la península, el gigante de granito que reina en su macizo de la Maladeta sobre los valles de Arán, Benás y Ballibierna. Con sus 3.404 m de altitud sobre el nivel del mar es una cima indispensable para cualquier pirineista que se precie. Aunque sus rutas normales están saturadas gran parte del año, especialmente en los meses del verano, no por ello debe dejarse en el tintero.

Aneto por la renclusa
Macizo de la Maladeta visto desde el norte

El macizo de Maladeta es una inmensa mole de granito con multitud de grandes picos, unidos por tremendas crestas sobre las que bailar sobre el vacio a altitudes que empiezan a ser importantes. Muchas ascensiones hermosas, de dificultades variopintas (desde las más sencillas como Cregüeña, Alba, Tempestades, a otras más difíciles como Salenques, Maldito, Rimaya…) nos esperan en esta grandísima mole compacta de piedra afilada, que desafía al cielo contínuamente con sus puntas acusadoras.

Aunque las rutas normales de la cara Sur y Norte están cotadas de F+, y siempre se oye decir por ahí que al Aneto sube cualquiera, si se quiere subir sin problemas hay que disponer de una buena forma física y ciertos conocimientos técnicos, además de experiencia, o ir acompañados de alguien que la posea.

Las grandes distancias, las altitudes acumuladas, el hielo, las bajas temperaturas o incluso los bruscos cambios meteorológicos tan habituales en la zona pueden jugar una mala pasada a aquellos domingueros o montañeros desprevenidos que infravaloran estas rutas.

Como cualquier otra ascensión a un tresmil pirenaico, se trata de una ascensión en alta montaña, por lo que deberemos llevar ropa y calzado técnico adecuada, crampones, piolet e incluso cuerda, que les será útil a aquellas personas con cierta aversión al vacío, a la hora de franquear el famoso Paso de Mahoma.

La ruta de la Cara Norte parte desde el aparcamiento de Palancas del Hospital de Benasque. Esta es la entrada al Parque Nacional, y desde aquí se debe tomar un autobús que previo pago de 3 € (ida y vuelta) nos dejará unos kilómetros más arriba, en la Besurta, a unos 1.900 m.

aneto plan de besurta
Plan de la Besurta

Desde aquí comienza la ascensión propiamente dicha, y siguiendo las indicaciones y el marcado camino, llegaremos en 45′ o menos al refugio de La Renclusa, regentado por la FAM, y situado a 2.140 m. de altitud. Tras un pequeño descanso, se sigue el camino que asciende duramente en zig-zag hacia la cresta de los Portillones.

Algo más arriba se puede optar por seguir la cresta o continuar por debajo. Recomiendo la cresta, puesto que las vistas y las sensaciones alpinas se sienten mucho más de esta manera. Cuando vas sorteando los pequeños gendarmes y trepando por ella, con el tremendo vacío que se abre a tu izquierda, con el fondo del Aneto siempre presente, su glaciar resplandeciente, sus crestas retadoras… realmente te sientes muy bien. Te inunda el verdadero placer de la Alta Montaña.

Al final se llega al Portillón Superior (2.850 m.), una brecha que deja paso a la morrena del glaciar del Aneto. Tras su paso sorteamos neveros, saltamos sobre grandes bloques, acercándonos a la lengua helada que cubre la parte superior de esta parte del macizo. Al llegar a ella, los crampones se hacen completamente necesarios, porque aunque su inclinación no es importante, suelen encontrarse (en verano) zonas con hielo descarnado, sin nieve que lo cubra. Este hielo es peligrosísimo sin crampones, y más aun sin piolet, pues quien resbale y no lleve ninguna de estas dos herramientas dara con sus huesos cientos de metros más abajo, desmontados como peleles.

Sobre el glaciar, aguzad los sentidos. Intentad sentir la vida que lo anima, a pesar de estar formado por materia inerte. Los glaciares estan vivos. Crecen, menguan, se desplazan, se agrietan, se fusionan, están formados por nieve compactada que cayó cientos de años atras. No son un simple montón de nieve. Son especiales. Disfrutadlos porque en nuestro país, como en todo el mundo desgraciadamente, quedan cada vez menos.

Finalmente, llegamos a la pirámide cimera. La cosa se empina (no seais mal pensados) a medida que te acercas al punto más alto. Un pequeño último esfuerzo, y casi sin aire que respirar llegamos a la última dificultad: el famoso Paso de Mahoma.

Sobre el Paso de Mahoma se dicen muchas cosas. Intentando ser sincero y objetivo, os diré que técnicamente es fácil. Para alguien que haya practicado escalada deportiva, o haya realizado alguna cresta, o simplemente esté habituado a ver patio y además le guste, este paso no representará ninguna dificultad. A pesar de ello, la 1ª vez siempre impresiona un poco, pero una vez te metes en él ves que despacito y con buena letra se pasa en un momento, e incluso «mola». Para los que tienen vértigo… pues macho, cambiad este deporte por el ping-pong, que es más seguro, jejeje. Hablando en serio, en este caso lo mejor es ir asegurados por alguien habituado al manejo de cuerdas, tragar saliva y «tirar p’alante».

¡Bieeeen! Ya estamos en la cima! Alli encontrareis todo tipo de artefactos: dos vértices geodésicos, una cruz de aluminio partida y recolocada, una bonita talla de Sant Jordi… Y si teneis la suerte de que haga buen día, la vista es fabulosa.

Ninguna ascensión acaba hasta que se baja de la montaña. Por delante os quedan 1.500 m de un descenso pesadísimo, que hay que tomarse con filosofía. Si habeis sido madrugadores, llegareis abajo a media tarde, y si no, pues… Buenas noches!

ANETO POR LA RENCLUSA: LOS DATOS

  • Tiempo:
    • Desde las Palancas del Hospital: Unas 7 h para subir (incluyendo trayecto en autobus) y unas 5-6 h para bajar (incluyendo tb. 30 min de autobús). O sea, 12-13 h en total! Desnivel: 1.704m.
    • Desde el Refugio de la Renclusa: Unas 4-5h para subir y unas 4-5 h para bajar (8 a 10h en total). Desnivel: 1.264m.
  • Horario autobuses: 5:00h, 5h30′, 7h15′ y cada 30′ desde las 8h00 hasta 21h30′ .Precio: 3 € ida y vuelta
  • MAPA RECOMENDADO PARA LA ASCENSION DEL ANETO POR LA RENCLUSA

 

LA ASCENSIÓN AL ANETO POR LA RENCLUSA

Después de unas 6 horitas de viaje desde Valencia, llegamos a Benasque. Cenamos, cafetito y a dormir en las Palancas del hospital (en verano hay que dejar el coche ahi). Dormir, lo que es dormir, poco. A las 4:30 nos ponemos de pie, desayunamos y preparamos la mochila (en la foto), y tomamos el autobús de las 5, que te acerca a La Besurta.

A medida que vamos ascendiendo por la Cresta de los Portillones las vistas empiezan a impresionar, más aun con la ayuda del sol del alba…

La progresión es lenta y farragosa, con mucha piedra rota y afilada. El sol empieza a calentar y el sudor a recorrer la espalda. Despues de coronar el Pico del Portillón Inferior (2.754 m) las vistas hacia el Este permiten ver lo que nos espera: el tiempo esta bastante revuelto. Desde el portillón superior vemos a mucha gente darse la vuelta: hoy no encontraremos mucha gente en la cima.

Aneto por la renclusa
Aneto por renclusaAneto por renclusa
Aneto renclusaascension al aneto

Amenazadoras nubes se dirigen hacia el Norte impulsadas por fuertes vientos del Sur. Ni la cima ni la parte superior del glaciar se dejan ver tras su húmedo velo. Pensamos que si se mantiene así podremos hollar la cima, y confiamos en que el tiempo no vaya a peor y la tormenta se forme antes del mediodía, hora a la que estimamos llegar a ella.

Las vistas desde la cresta son espectaculares a pesar del mal tiempo. La grandiosidad del lugar se percibe aun estando oculto en parte. Las sensaciones tan placenteras que sientes mientras te desplazas por la cresta hacia el portillón superior son impagables. Es eso lo que había venido a buscar. Yo solo y la montaña. Vacío, viento, libertad, belleza… Me alegro que me muestre su cara más fiera: así la belleza y el valor de esta cima, normalmente tan transitada e infravalorada, vivirá en mi interior como uno de mis recuerdos más agradables.

Aneto por la renclusa

A pesar de ser 7 de Agosto hace bastante frío. El viento corta y el hielo cruje bajo los crampones. Me introduzco en las nubes. Apenas se ve nada. Antes de entrar en el glaciar decenas de personas se dan la vuelta. En el glaciar me cruzo con otras 7 u 8 que hacen lo mismo. Estoy solo. No veo a nadie por delante, y nadie viene por detrás. Me encuentro solo en medio del glaciar más grande del Pirineo. La sensación es fantástica: es como estar solo en la Torre Eiffel! Un lugar tan grande, normalmente tan transitado como un centro comercial, y aqui estoy, completamente solo a 3.100 m de altitud y con una enorme tormenta a punto de estallar sobre mi cabeza. ESTO ES FANTÁSTICO!!!!!!

No veo casi nada, pero por la pendiente y lo que marca el altímetro debo estar cerca de la cima. Empiezo a cruzarme con gente. Han hecho cima. La tormenta nos respeta aun. Por fin llego. Me acerco al famoso Paso de Mahoma, y dejo la mochila. Como algo, bebo y respiro. Me lanzo a por la cima. El fuerte viento y la escasa visibilidad lo hacen más emocionante. Son pequeños pasos, con buenos agarres. La parte más delicada quizá sea una losa casi plana y pequeña sobre la que hay que pasar, no habiendo alternativa. Os recomiendo pasarla erguidos de pie: ALUCINAREIS!

Una vez en la cima la alegría se hace patente. Los pocos que han desafiado a la tormenta se dan la enhorabuena, y buscan cobijo de los fuertes vientos. Fotos de rigor, y para abajo corriendo: esto no va a aguantar mucho más.

Mientras bajamos de la cima comienzan a caer las primeras gotas. Unos minutos más tarde se oye el primer trueno. Uy, uy, uy… El agua, vale, pero los rayos… Eso ya si que es jugarsela! Las pequeñas gotas de agua se transforman en frias y duras bolas de granizo. A pesar del gorro y la capucha llegan a hacer daño. Nadie queda en la antecima: los que hemos hollado cima bajamos contentos y felices; los que se quedaron a las puertas, unos lloran amargamente despues de tanto esfuerzo inutil, y otros maldicen por no haber madrugado más.

Al final esos primeros síntomas de tormenta parecieron remitir por unas horas, y algunos de los que huían se volvieron para intentarlo de nuevo. Algunos lo conseguirían.

glaciar del anetoglaciar del aneto
aneto glaciaraneto paso de mahoma
ascension anetoAneto ascension
Aneto paso de Mahoma

Ahora nos quedaba un largo y cansino descenso hasta el punto de partida. Cansados pero contentos, surcamos el glaciar de nuevo, esta vez intentando saborearlo de otra forma. Es cuesta abajo, has hecho cima, no quieres que se acabe ese día. Te fijas en todos los detalles de esa enorme masa de hielo que vive bajo tus pies, late, se mueve imperceptiblemente, se queja con sus crujidos…

Cojo un par de pequeñas rocas que yacen sobre el hielo. Seguramente se habrán desprendido de la cresta del Medio, quizá del Pico de Coronas, quizá por culpa de un rayo, o por las heladas. Es un granito bonito, de color blanquecino lleno de motas oscuras…

Tenemos que despedirnos del glaciar. Comenzamos a saltar de bloque en bloque con nuestras agotadas piernas. Los equilibrios sobre cantos afilados u oscuros agujeros con las piernas en este estado son algo peliagudo… Pero pronto llegamos al Portillón Superior, que luce una extraña belleza después de tanta niebla, tanto hielo, tanto blanco. La verde hierba de sus inmediaciones dan una nota de color muy apreciada.

Aneto por la renclusaAneto por renclusa

Aneto renclusaaneto desde la renclusa
aneto desde la renclusaaneto desde renclusa
aneto per renclusaaneto por renclusa

Lo más duro del descenso, en mi opinión, es la parte que queda entre el Portillón Superior y La Renclusa. Es una zona caótica, donde los caminos, pocos marcados, se pierden. Hay hitos por todas partes, y al final concluyes que da igual por donde vayas, pues seguro que encuentras un hito.

Nosotros además nos desviamos, pues por la mañana hemos plantado la tienda 100 m. más arriba de La Renclusa. De camino al que será nuestro hogar por una noche, fotografío al Torrente de la Maladeta, que baja revoltoso gracias no solo al deshielo del glaciar del mismo nombre, sino también por la lluvia de la tormenta.

Cuando el cansancio caía sobre nosotros como una pesada losa, divisamos por fin nuestro refugio. Curiosamente, después de sufrir tan fea meteorología durante la ascensión, el astro rey nos saluda. A parte de darle vida a la foto, nos calentó y secó nuestras ropas hasta la hora de la cena, sobre las 19:00.

Después de la reconstituyente cena, la cosa se puso fea. Pero fea de verdad. Nunca había tenido «el placer»de vivir con verdadero miedo semejante tormenta eléctrica. Cada segundo, o a lo sumo 3 segundos, una chispa se hacía ver a través de la fina tela de la tienda, mientras un ensordecedor trueno resonaba en los circos glaciares, en las crestas y en los valles como si estuvieran disparando una «mascletá» a 2 m. de la tienda. SALVAJE! ESTREMECEDOR! Nunca me había sentido tan indefenso…

aneto desde la renclusa

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Pero todo se acaba. Lo bueno, lo malo y lo regular. Si algo me ha quedado claro en esta aventura es que en la Maladeta todo es a lo bestia. Y que ya sea una ascensión fácil o de envergadura, el sabor a gran aventura siempre lo encontrarás.

¡Palabra de montañero!

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MYPROTEIN Set 3.1
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