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ANETO
por el CORREDOR ESTASEN
La
elegancia hecha corredor
Una
de las formas más elegantes de alcanzar la cumbre
del Rey del Pirineo en invierno es sin duda escalando
el magnífico Corredor Estasén. Este canal,
en la cara Oeste de la pirámide del pico, fue ascendida
por primera vez por Lluís Estasén y Josep
Rovira en 1930, siendo conocida desde entonces por el
nombre del célebre escalador catalán.
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La
vertiente de Coronas. A la derecha, la pirámide
del Aneto. |
Su
orientación Oeste, y unas pendientes moderadas,
hacen de la ascensión de este corredor una
fantástica aventura que en la que podemos aventurarnos
hasta bien entrado el més de junio.
Aunque
una cosa está clara: sea cual sea la época
en la que nos aventuremos por el, su ascensión
no defraudará, dejándonos una intensa
sensación alpina, y el buen sabor de boca de
alcanzar el techo pirenaico por una vía de
una elegancia indiscutible.
| LOS
DATOS |
Cómo
llegar : Desde Benasque, dirigirse al Norte
hasta el Plan de Senarta, donde dejaremos el
vehículo. Desde aquí, un par de
horas hasta el refugio de Coronas. Si queremos
dormir a mayor altitud, seguir en dirección
al collado de Coronas, pudiendo encontrar buenos
emplazamientos de vivac a 2.250 m (Ibonet de
Coronas) o a 2.750 m (Ibones superiores de Coronas) |
Dificultad:
PD (escalada en nieve de hasta 50º, mixto
de II en la arista) |
Tiempo
de ascensión: 4 a 5
h para subir, y unas 3-4 h para bajar, desde
el Ibonet. |
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Descripción
de la ruta: emprender la aproximación
al corredor dirigiéndose al Collado de
Coronas. Bastante antes de alcanzarlo, girar
al Este para aproximarse a la cara Oeste del
Aneto, donde ya vislumbramos el corredor. ascender
por el hasta la salida a la arista, superar
unos pasos de mixto y roca (II) y alcanzar la
cima por una sencilla pero aérea arista
de nieve. Descenso: desde la
cima, cruzar el paso de Mahoma, ganar el Collado
de Coronas, el cual, destrepándolo, nos
deja en el camino de subida.
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| LA
ASCENSIÓN |
Mayo
de 2008. Tras las copiosas nevadas de mediados
de abril, que dejaron las montañas
impracticables debido al elevadísimo
riesgo de alud, decidimos probar suerte en
el puente de mayo, esperando que las pendientes
soleadas de la vertiente Sur del Aneto hubiesen
purgado ya los excesos de nieve que tan graves
avalanchas habían estado produciendo
a lo largo de nuestro querido Pirineo.
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Nuestro
objetivo: la cumbre del Aneto por el Corredor
Estasén
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| Al
parecer, en las dos últimas semanas había
estado haciendo suficiente buen tiempo como para
que las grandes acumulaciones, cornisas y placas
de viento hubiesen desaparecido al menos en la cara
sur, y contraviniendo la opinión de muchos
y teniendo en cuenta que un todavía elevado
riesgo de alud de nivel 4 en caras norte nos advertía
de que nuestra aventura podía acabar antes
de empezar a caminar, decidimos jugarnosla y probar
suerte, cascándonos el necesario palizón
de km hasta Benasque (unos 600 km desde Vakencia).
Era seguramente la última salida en condiciones
invernales que podríamos hacer este año,
y había que intentarlo |
| Una
vez en Benasque, dejamos el coche en el Plan de
Senarta, y comenzamos a caminar, cargados como mulas,
con la tienda y demás equipo a la espalda.
Nuestra idea era rebasar el refugio de Coronas y
llegar hasta los ibones superiores de Coronas, a
2.760 m de altitud, pero el cansancio y el estado
de la nieve a ultimas horas de la tarde hicieron
que nos conformáramos con llegar al ibonet
de Coronas, a 2.230 m, donde encontramos un fantástico
lugar para instalar nuestro campo base. |
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Nuestro
campo base, en un lugar de ensueño |
Tras
una fría noche, en la que el mercurio llegó
a bajar a -5ºC, nos levantamos a las 4:30
AM, y entre que entramos en calor, desayunamos
y nos pertrechamos, comenzamos a andar a eso de
las 5:45. En poco más de una hora, habiendo
cogido buen ritmito, llegamos a los ibones superiores,
donde vemos desperezarse al astro rey detrás
del otro rey, el pico de Aneto.
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El
cielo parece que se mantendrá despejado,
a pesar de algunas nubes, que se rasgan velozmente
empujadas por el fuerte viento que sopla, aumentando
la sensación térmica de frío
que azota nuestros rostros. El termómetro
sólo marca -2ºC, pero con ese viento
bien parecen -12ºC, y las narices y ojos
llorosos así lo atestiguan...
Pronto,
a las 2 h de nuestra partida, estamos delante
de nuestro objetivo. El cono de nieve que da acceso
a la base del corredor nos dirige al primer tramo,
algo encajonado, por el que comenzamos a notar
la verticalidad de la vía.
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| Tras
un pequeño descanso alimenticio sobre una
repisa, en la sección media del corredor,
donde la pendiente es menor, reemprendemos la escalada
siguiendo hacia su segunda mitad, con mayor pendiente,
que nos dejará en las últimas dificultades
de la arista de Llosás. |
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Secuencia
de parte de la ascensión de la mitad superior
del corredor |
| Las
sensaciones y panoramas una vez superas la empinada
pendiente helada y llegas a la arista son indescriptiblemente
bellos... |
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La
salida del corredor... |
Nada
más salir del corredor, encontramos una
fantástica arista de mixto, con la Aguja
Escudier al Sur (que se puede coronar para añadir
un tresmil más en la lista), y unas últimas
dificultades que nos separan de la cima del Aneto,
a las que atacamos después de disfrutar
un poco más del aéreo y grandioso
panorama.
La
sección de roca y mixto tiene dificultades
de tan solo II grado, aunque el ambiente aéreo
y la altitud puede hacernos sudar algo más
de lo habitual...
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Tras
este paso, una fina, espectacular y aérea
arista de nieve es lo único que nos separa
de la cima del Aneto...



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En
la cima, somos todo felicidad... y frío,
mucho frío!


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Ya
sólo queda bajar. Tras coger turno para
bajar el solicitadísimo Paso de Mahoma,
que curiosamente me pareció más
sencillo que en verano (la nieve y el hielo rellenan
huecos entre los bloques, eso si, hay que pasarlo
con crampones), conseguimos llegar al Collado
de Coronas, el cual nunca había cruzado.
Nos llevamos una sorpresa al ver que no era un
collado sencillo, sino que hay que destrepar y
tener cuidadito...
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