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MONT
BLANC (4.810 M)_________ _________
El
más grande: un sueño hecho realidad
El
Mont Blanc es, como todos sabeis, la cima de Europa Occidental.
Eso quiere decir que no hay ningun otro punto orográfico
en nuestro ámbito geográfico cercano que
sobresalga más que la cima del Montblanc. Para
encontrar un punto más alto hay que viajar lejos,
hasta el Cáucaso, donde está el Monte Elbrus.
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Montblanc,
el Rey de los Alpes |
El
Montblanc es también el lugar donde nació
el alpinismo tal y cual lo conocemos hoy dia, ese deporte
que practicamos los "conquistadores de lo inutil",
como decía el gran Lionel Terray. Recorrer sus
heladas aristas que nos llevan a casi 5.000 m de altitud
es todo un placer al que se está casi obligado
si te dedicas a esta increible locura del alpinismo: es
un sueño que hay que hacer realidad.
Puede
que no sea la montaña mas alta que escaleis (hoy
en dia es bastante sencillo ascender un 6.000 "facil"
en los Andes o en el himalaya), ni la más dificil
(cualquier corredor clásico en Pirineos en invierno
resulta bastante más dificil), pero puedo aseguraros
de que siempre será una de las más especiales.
Tiene algo, una belleza tan espectacular y salvaje, en
un lugar tan rodeado de humanidad y progreso, que sin
duda os emocionareis al alcanzar su cima, por muy rudos
montañeros que seais.
El
9 de agosto de 2009, a las 10:00 de la mañana,
mi compañero Carlos y yo conseguimos nuestro sueño:
alcanzar el techo de los Alpes, el punto donde nació
el Alpinismo. Un momento inolvidable...
| LOS
DATOS |
Cómo
llegar : Desde Chamonix, dirigirse a Les Houches,
pocos km más abajo en el valle. Desde allí
tomar el teleférico que nos deja en Bellevue,
a 1800 m, donde tomamos el tren cremallera que
nos dejará en el Nid d'Aigle, a 2.372 m.
Desde aqui tomamos el sendero que nos lleva sin
pérdida a la explanada de piedras junto
al Refugio de Tete Rouse (3.167 m). Aqui es recomendable
pasar la noche, antes de seguir ascendiendo. Al
dia siguiente atacamos la peligrosa Aguja de Gouter,
extremando las precauciones en la "Bolera",
un corredor donde llueven piedras continuamente.
Llegamos trepando tramos de II hasta el refugio
de Gouter, a 3.817 m. |
Dificultad:
F+ |
Tiempo
de ascensión: Desde Chamonix hasta
Tete Rouse, 4-5 h. Desde Tete Rouse a Gouter,
2-3 h. De Gouter a la cima, 4-7 h. |
Refugios:
Tete Rouse (00 33 0450582497 / 00 33 0619029071);
Gouter (00 33 450532208)
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| Descripción
de la ruta: Desde el refugio, continuamos
hacia la Dome de Gouter (4.304 m), descendiendo
brevemente antes de encarar la hermosa y afilada
arista de Les Bosses , que finalmente, tras un
importante esfuerzo, por lo enrarecido del aire,
nos deja en la cima de Europa Occidental y techo
de los Alpes: el impresionante Montblanc (4.810
m).
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CROQUIS
DE LA RUTA |
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| COMIENZA
LA AVENTURA |
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Día
6 de agosto de 2009. Carlos y yo amanecemos en
Chamonix. Lo primero que ven nuestros ojos, cansados
despues de conducir a medias los más de
1.200 km que nos separan desde Valencia (y 550
más que se cascó Carlos desde Granada)
es el increible glaciar de Bossons, fluyendo con
su imperceptible velocidad desde la Valee Blanche,
casi 3.000 m más arriba. Así da
gusto despertarse!!


Recogemos
el campamento, preparamos el material, y nos dirijimos
a Les Houches. Dejamos el coche en el parking
del teleférico, el cual vamos a tomar para
emprender nuestra ascensión al Montblanc
por la ruta normal de Gouter. La felicidad nos
embarga. No es la primera vez que ando por aqui,
pero hace ya dos años desde mi última
visita, y lo echaba de menos. Además, esta
vez es diferente: vamos a intentar conquistar
al Rey de los Alpes!!!

El
teleférico nos deja en Bellevue, un precioso
paraje a 1.800 m donde reina poderosamente la
cara Norte de la Aiguille de Bionassay, una de
las maravillas de los Alpes. Mi intención
original para conquistar al Rey era ascender por
mi querido glaciar de TrelaTete, valle en el que
disfruté de hermosas ascensiones en mi
anterior visita a los Alpes, alcanzando la hermosa
aguja de Bionassay y siguiendo por su grandiosa
arista, afilada como un cuchillo, un baile en
el vacío atravesando uno de los más
incomparables parajes de los Alpes...

Pero
esa ruta debería esperar. A finales de
julio mis planes se truncaban: mi compañero
Bruno me comunicaba que no podría acompañarme
a los Alpes este verano. Providencialmente, recibo
una llamada de Carlos, al que conocí por
medio de nuestras respectivas webs: él
tambien se había quedado sin compañero.
Puñetera casualidad! Unas semanas despues
aquí estabamos, en el Nido del Águila,
a 2.372 m, bajando de un tren cremallera a reventar
de gente, la inmensa mayoría senderistas
y domingueros varios que subían a pasar
la mañana cerca de los dioses alpinos...

Dejamos
atrás al tren, a la muchedumbre, y tomamos
el camino que se dirige a Tete Rouse, 800 m más
arriba. Nuestras mochilas, absolutamente sobrecargadas,
no impiden que ascendamos a buen ritmo. Una previsión
de mal tiempo para los próximos días
nos obliga a portear víveres y material
para pasar 6 días en alta montaña.
Nuestra idea es ser lo más autónomos
posible.

Numerosas
cabras alpinas, bien acostumbradas a convivir
con la marabunta humana, pacen y se alimentan
de los escasas plantas que brotan entre el caos
de roca.

Chamonix
va quedando muy, muy abajo...

Y
nosotros empezamos a ser conscientes de la altura
que vamos ganando...

Hasta
que llegamos a la hermosa planicie de Tete Rouse.
Parece un roquedal, pero en realidad es una lengua
de hielo cubierta de detritos rocosos...

El
lugar es espectacular: hielo y roca por todas
partes. En primer plano, Bionassay, con su helada
cara norte, repleta de seracs, y su resquebrajado
glaciar debajo. A la izquierda, la aguja de Gouter,
y sus continuos desprendimientos, que nos hizo
vivir momentos de verdadera angustia viendo como
por poco, y en varias ocasiones, no se llevó
por delante a nadie de puro milagro...

En
este ambiente mágico acampamos en lo que
pensábamos que iba a ser nuestro campo
base por muchos días. Las intensas y continuas
lluvias que comenzaron a caer a partir de las
5 de la tarde así parecían confirmarlo.

Nuestra
idea era dormir esa noche en Tete Rouse, al día
siguiente subir a Gouter para reconocer la subida,
pasar el día allí, y bajar de nuevo
para capear 2 días más de mal tiempo.
Pasado el mal tiempo, subiríamos a Gouter,
donde acamparíamos con una tienda ligera,
y atacaríamos al siguiente día,
en el que se supone se abría una ventana
de buen tiempo.

Qué
buenos serían los planes si se cumplieran...

Al
día siguiente, aprovechando una aparente
estabilidad de unas horas, iniciamos nuestra ascensión
de reconocimiento a Gouter. Si todo iba bien,
despues de comer allí y descansar un poco,
a media tarde estaríamos de nuevo en nuestra
tienda en Tete Rouse.

Pero
vaya como son las cosas!! Mientras llegábamos
al refugio de Gouter, comenzó a nevar,
y no paró el mal tiempo hasta las 7 de
la tarde. Como la bajada estaba humeda y peligrosa,
decidimos pasar la noche allí, y bajar
al dia siguiente. Así nos aclimataríamos
mejor aun. Todo parecía fantastico, milimétricamente
planeado. No habíamos subido ni cuerda,
ni arneses, ni tornillos... ¿Para que subir
peso extra, si íbamos a bajar al día
siguiente mientras descargaba la tormenta?

Aquella
tarde nos dedicamos a disfrutar de las increibles
vistas que nos había dejado la tormenta,
cuando abrió un poco a eso de las 19 h.

El
emplazamiento del refugio es simplemente espectacular...

Estábamos
felices y tranquilos, pensando que quedaban aun
un par de días para el ataque a cima.

Disfrutamos
de una de las magníficas puestas de sol
que se pueden admirar desde aquí, realmente
hermosas...

Hermosas no, lo siguiente en la escala de la belleza...

Y nos fuimos a cenar, tan tranquilos. Somos apenas
30 personas en el refugio. El mal tiempo ha espantado
a los montañeros más comodones.
Siempre había oido que era practicamente
imposible tener plaza libre en este refugio, con
gente durmiendo en las mesas y los bancos, o por
el suelo. Y fijate tu por donde, estamos pasando
una tarde de lo más tranquila en este refugio
que cuando no está a reventar, es bastante
acogedor. No me lo creía. Y lo que
nos esperábamos aun menos era
el cambio de planes que nos íbamos a ver
obligados a hacer escasos minutos despues de empezar
a cenar...
Durante
la cena, el guarda saca el parte meteorológico
para el día siguiente: ventana de 15 h
de cielo despejado a partir de las 0:00
AM; después, fuertes tormentas...

Buahhhhhhhhhhhh!!!!
Teníamos 15 h de buen tiempo, pero nos
habíamos dejado todo el material abajo
en Tete Rouse!!!! Nooooooooooo!!!!!!!!

Afortunadamente,
hicimos unas gestiones rápidas, ayudados
por un guía frances, Octavio, un tio majo
(bueno, era medio argentino, por eso sería
majo, juas juas! ;-)), y conseguimos un trozo
de cuerda de 9 mm y 25 m. Con eso y 2 mosquetones
que llevábamos, conseguimos encordarnos
a la antigua, haciéndonos un arnes completo
de cuerpo, que nos dio algunos problemas de ajuste
durante el ascenso, pero que cumplió su
función perfectamente.
Con
los deberes hechos, nos fuimos a dormir (mas bien
a intentarlo), con el shock encima de quien se
iba para abajo a la mañana siguiente y
de repente se ve despertándose a las 2
de la mañana para atacar la cima del Montblanc,
viniendo de la playa de Valencia hacía
escasas 48 h, y sin el material adecuado. Tremendo
para el cuerpo y la mente...
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Fabulosa
puesta de sol desde el refugio de Gouter |
| LA
ASCENSIÓN |
Nos
levantamos a las 2:00 AM, desayunamos, nos pertrechamos
y comenzamos la ascensión, a eso de las
3:00 h. No hace demasiado frío (-5ºC),
apenas sopla viento, y hay una luna casi llena
espectacular que nos permite avanzar sin apenas
usar las linternas frontales. Esto es simplemente
espectacular, mejor tiempo no se puede pedir...

Algunas
cordadas se han levantado a las 0:00 h, otras
a la 1:00. La mayoría van por delante.
Vamos tranquilos, paramos a hacer algunas fotos
nocturnas, en la cima del Dome de Gouter...

Espectacular
visión del cordal Tacul-Maudit-Mont Blanc
con el alba despuntando por detrás, las
estrellas la luna iluminando la nieve, y la
serpiente de linternas frontales encaramándose
por la arista de les Bosses...

Esto
marcha a la perfección: tiempo estable,
cielo despejado, temperatura no demasiado fría,
apenas hay viento...

Al
rato llegamos a Vallot (4.362 m), donde el sol
comienza a despuntar tras el Tacul, iluminando
la grandiosa cara Norte del Rey

No
podemos más que descansar unos minutos,
intentar comer y beber algo (cosa harto dificil,
pues el cuerpo no lo tolera bien ya a esta altitud)
y admirar el espectáculo que se abre
ante nuestros ojos

Sencillamente
onírico...

Es
como si volaramos sobre las mayores cotas de
los Alpes...

No
hay mas fotos hasta la cima. Sólo pudimos
grabar algunas tomas de video...
No
estábamos bien aclimatados, y la verdad
es que sufrimos bastante. Aqui, a casi 5.000
m de altitud, realmente notas lo que le cuesta
a los pulmones captar oxígeno. El aire
tiene aqui la mitad de densidad que a nivel
del mar, de donde venimos, y el corazón
parece que se te vaya a salir del pecho, mientras
intentas mantener un ritmo constante de ascenso,
que se ve truncado cada pocos pasos por una
parada obligada para respirar lo mas hondo que
se pueda.

Quizá
por eso, despues de luchar intensamente contra
la falta de aire mientras te arrastras por los
últimos metros de la afilada arista de
les Bosses, de soportar temperaturas de hasta
-15ºC (en un dia soleado y sin apenas viento)
y consigues llegar por fin a un lugar donde
la arista se vuelve horizontal...

En
ese momento en que te das cuenta de que has
alcanzado uno de tus sueños, que no hay
más montaña que subir, que estás
en la cima del Mont Blanc, el Rey de los Alpes,
el techo de Europa Occidental......

Quizá
en ese momento de euforia, en el que te encuentras
solo en la cima con tu compañero de penurias,
al que te une esa cuerda que tanto significa
para un alpinista...

Esa
cuerda que te une a una voz amiga en la peor
de las situaciones, que te anima cuando desfalleces
y a la que tu animas cuando notas que tira de
tu arnes...

En
ese preciso momento,... Quizás rompas
a llorar como un bebe, sin saber exactamente
porqué. ¿Es alegría por
haber alcanzado un sueño, por haber superado
un reto pendiente desde hace tanto tiempo? ¿O
es tristeza porque ya nunca volverás
a ser el mismo, porque sólo hay una primera
vez en la que alcanzas la cima del origen de
todo? Sólo se que nunca me había
emocionado tanto al alcanzar la cima de una
montaña. Es algo que jamás olvidaré.
¡Hasta
siempre, Mont Blanc!

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| EPÍLOGO:
OTRAS COSAS IMPRESCINDIBLES PARA HACER EN CHAMONIX |
Tras
un descenso sin problemas, pero en el que pudimos
vivir lo dramático que puede ser que
te pille el mal tiempo por allí arriba
(se acabó la ventana de buen tiempo durante
el descenso, y los vientos empezaron a azotarnos
de verdad), y tras pasar otro dia soportando
lluvias y tormentas en Tete Rousse, parece que
el tiempo mejora y podemos bajar a Chamonix,
donde descansaremos un par de días haciendo
turismo antes de volver a casa, con un guía
de excepción: mi gran y admirado amigo
Domingo.
Una
de las cosas imprescindibles que debeis hacer
si os dejais caer por allí, es visitar
el precioso cementerio de Chamonix, donde están
enterrados algunos de los más destacados
alpinistas de la historia, como Sir Edward
Whymper, el valiente conquistador del
Cervino en 1865...

O
el gran Lionel Terray, enorme
alpinista que protagonizó la primera
absoluta al Fitz Roy, al Makalu, y que acompañó
y salvó a Herzog y Lachenal de una muy
probable desgracia en la expedición donde
se alcanzó la cima de un 8.000 por primera
vez, en 1950: el Annapurna

Y
como no, el poeta del alpinismo por antonomasia,
el irrepetible Gastón Rebuffat,
el guía del jersey bonito, un hombre
que destilaba la pasión por la montaña
por todos sus poros, compañero también
de Herzog, Lachenal y Terray en la expedición
al Annapurna, y autor de vías míticas
en los Alpes...

Después
de esta espiritual visita, nos dirigimos a uno
de los espectáculos más grandiosos
que un visitante puede disfrutar sin tener que
jugarse el tipo: la Mer de Glace,
el 2º glaciar más grande de los
Alpes, después del glaciar Aletsch, en
los Alpes suizos.

Un
saludo para los compis de foro, con el impresionante
Dru detras mia...

La
curiosa cueva de hielo, que reconstruyen todos
los años, pues el glaciar avanza una
veintena de metros cada año...

Es
una "turistada", pero reconozco que
es curioso visitar las entrañas de ese
hielo que hace unos cuantos siglos comenzó
a descender de allá arriba, a los pies
del Mont Blanc, y que ahora se halla aquí
a los pies del Dru...

Eso
si, os va a tocar aguantar unos cuantos empujones,
colas y esperas...

Donde
seguro que os quedais embobados es mirando al
desafiante y altivo Dru, con las visibles huellas
del inmenso desprendimiento que sufrió
en el año 2002 en la cara oeste...

El
glaciar serpentea pasando a los pies de las
Grandes Jorasses...

Y
sientes como tu corazón se encoge al
llegar a este rincón, donde un cartel
indica cual era el nivel del glaciar hace tan
solo 190 años. El que después
de ver esto con sus propios ojos me diga que
lo del calentamiento global es un bulo, lo tiro
precipicio abajo...

Paseando
por el hielo, con cuidado de no caer en alguna
de las inmensan grietas que se abren en el mismo...

Y
observados en todo momento por la inconmensurable
mole fronteriza de las Grandes Jorasses...

Y
que más se puede pedir: hasta esta pequeña
visita es divertida, pues tienes que bajar al
glaciar por una serie de escaleras de hierro
que salva el terrible desnivel que hay desde
el camino donde tan solo hace 200 años
se podía acceder directamente al glaciar,
hasta donde actualmente se sitúa su helada
lengua...

Y
hay muchas otras maravillosas actividades que
se pueden hacer por aquí, pero eso ya
os lo dejo a vosotros. Al fin y al cabo, eso
es la aventura, ¿no?

¡Hasta
el año que viene, mis queridos Alpes!
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