PETIT
VIGNEMALE _______________________________
El
hermano pequeño del monarca galo
El macizo del Vignemale es uno de los paisajes más
alpinos de la cordillera pirenaica. La verticalidad de
su cara Norte, sólo comparable a las murallas de
Gavarnié, los Marborés y la cara Norte de
Monte Perdido , dejará estupefacto a cualquier
montañero que ose acercársele, más
aun mientras viste sus hermosas galas blancas. Una buena
época para conocerlo es a principios de la primavera,
cuando las temperaturas comienzan a ser más benévolas,
pero conserva aun el blanco manto casi en su totalidad,
y ya descargada la furia de las avalanchas, con lo que
nos ahorraremos más de un disgusto.
La
idea que llevábamos en esta ocasión
era la de coronar el Pique Longue por su ruta normal,
es decir, por el glaciar de Ossoue. Pero la meteorología
volvió a jugarnosla, y aunque tuvimos que desistir
de nuestra ilusión original, la lucha valió
la pena, porque volvimos con un tresmil que no estaba
previsto.
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Impresionante
vista del macizo del Vignemale al amenecer desde
el refugio de Oulettes |
El
Petit Vignemale, el hermano pequeño del Pique
Longue, monarca del Pirineo galo, fue el trofeo que
trajimos. Comparte ruta con su hermano mayor hasta
la Hourquette d'Ossoue, siendo mucho más corta
la ascensión hasta su estrecha y aérea
cima.
Pero
aunque sólo hubiésemos podido permanecer
en el refugio y alrededores por causa del temporal,
hubiese valido la pena. Sólo el estar allí,
delante de las enormes agujas que forman su impresionante
cara Norte, contemplando sus corredores y oscuras
"goulottes", los séracs de sus glaciares
colgantes,... el espíritu se engrandece contemplando
tamaña belleza.
| LOS
DATOS |
Cómo
llegar : Atravesar la frontera por
el puerto de Portalet es lo más rápido,
aunque hay que asegurarse de que está
abierto, pues suelen caer grandes avalanchas
en el lado francés. En caso contrario
es preferible ir por el tunel de Somport, en
Canfranc. Se da una vuelta importante, pero
veremos los bonitos valles pirenaicos franceses,
que parecen anclados en el pasado, muy auténticos
y curiosos. |
Dificultad:
F+. |
Aproximación:
Desde Pont d'Espagne, 4-5 h. |
Tiempo
de ascensión: En invierno
y primavera, 4'5 horas para subir y 2'30 horas
para la vuelta desde el ref. de Oulettes.. |
Refugio
de Oulettes: Teléfono
+33562926297; Guarda: Jean Thomas, un tio de
PM. |
| Descripción
de la ruta: En invierno, dirigirse al glaciar
de Oulettes desde el refugio, y una vez cerca
del mismo girar a la izquierda, hacia el collado
de la Hourquette d'Oussoue, remontando las pendientes
bajo el glaciar del Petit Vignemale. Este es
el recorrido más seguro en invierno,
pues evita posibles zonas de caida de avalanchas.
Una vez en el collado, dirigirse paralelo a
la arista del Petit directamente hasta la cima.
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| LLEGADA
AL REFUGIO DE OULETES |
Nada
más salir de las pistas de esquí de
Pont d'Espagne y empezar a caminar por el sendero
que se dirige al lago del Gaube, nos encontramos
de frente con un pequeño grupo de "isards",
como los llaman nuestros vecinos, o sea, sarrios.
Están marcados y no son tan asustadizos como
los del lado español. Por eso dejan que nos
acerquemos a escasos 10 metros de ellos sin problemas.
La
ascensión al lago del Gaube no es excesivamente
dura, pero con una mochila cargada a la espalda
y sin esquíes ni raquetas, se puede hacer
bastante pesada. Ya en Abril, no hace excesivo frío
y la nieve empieza a humedecerse. Al estar orientado
al Norte, el valle acumula cantidades ingentes de
nieve durante el invierno, que al humedecerse puede
ceder bajo nuestros pies, como de hecho hace, dejando
al descubierto a veces agujeros tremendos sobre
los que se habían creado puentes de nieve
y en los que caemos sin más consecuencias
que las esperadas dificultades para salir de ellos.
Llegamos
al lago del Gaube tras 2 horas de caminata. Vemos
algunos turistas que han subido hasta el lago a
hacer algo de senderismo invernal. Todos llevan
raquetas, y curiosamente casi todos llevan ropa
y equipo de Decathlon. Eso de que nadie es profeta
en su tierra no siempre se cumple. Lo
que más nos impresiona a medida que vamos
subiendo por el valle son los enormes restos de
aludes que nos vamos cruzando. En algunos casos,
como en el lago, son tan grandes que arrancan los
arboles de cuajo, y además sobrepasan la
orilla del mismo lago vertiendo la nieve sobre el,
como podeis ver en las fotos.
Aunque
en los carteles que había al inicio del sendero
en Pont d'Espagne indicaba 2'30 h para llegar al
refugio de Oulettes, no os dejeis engañar:
en invierno o con nieve puede ser el doble. De hecho
así fue para nosotros. Tardamos 5 h en llegar.
No podíamos creer lo lejos que estaba. Y
es que caminar por espesores de nieve de más
de 1 m. con un mochilón de 15 kg y sin raquetas
es muy muy muy cansado. |
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| En
el refugio coincidimos con un grupo de alpinistas
de Tarbes muy majos, y uno de ellos cumplía...¡¡
78 años!! Ya veis, 6 años menos que
el Papa Juan Pablo II, y mientras uno fallecía
al dia siguiente, que en paz descanse, el otro subiría
al Petit Vignemale con nosotros como si nada. El
guarda del refugio, Jean Thomas, hizo buenas migas
con nosotros. Es un tio de puta madre, de los mejores
guardas que he conocido: serio, justo, enrrollado
y agradable. El secreto de su perfecto castellano
es... que nació en España!! Un saludo
desde aquí para el.
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LA
ASCENSIÓN |
Los
meteorólogos habían avisado de que
el tiempo durante el fin de semana sería
malo, pero lo que no dijeron es que sería
tan malo. El día de la ascensión
nos levantamos los primeros, a las 4:50 h. Todos
dormían, y el guarda nos había dejado
el desayuno preparado. Desayunamos rápidamente
y nos preparamos. Fuera, en la oscuridad más
absoluta, la ventisca sopla con una fuerza inusitada.
Nuestra idea original de intentar la vía
normal al Pique Longue por el glaciar de Ossoue
queda descartada. Decidimos entonces intentar
ascender el Petit Vignemale, una ruta bastante
más corta y "sencilla", si es
que subir un tresmil en estas condiciones se puede
considerar "sencillo".
El
viento sopla con una fuerza importante. Está
nevando y se nos mete la nieve en los ojos. Aunque
está absolutamente oscuro, poco a poco
va clareando. El infierno negro deja paso al infierno
blanco. Poco a poco nos acercamos a la mole del
Vignemale, a los seracs del glaciar de Oulettes,
y ante su inmensa presencia giramos para ascender
hasta el collado de la Hourquette d'Ossoue. En
el collado coincidimos con los alpinistas - esquiadores
franceses, que nos acompañarán hasta
la cima, y se sorprenden al ver lo duros que son
"los valencianos", como nos llaman ellos:
ni raquetas ni esquís, y somos los únicos
que salieron a por una cima aquella mañana
infernal, como ellos, mientras que el resto de
montañeros del refugio decidieron largarse.
Ole! Y allá que pisamos todos la cima,
incluso "el Papa", con sus 78 años
recién estrenados. Que tio!
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| Descendiendo
de la Hourquette d'Ossoue bajo los seracs de los
glaciares del Vignemale |
Después
de coronar la cima, comemos algo rápidamente
y emprendemos el descenso. Aunque el viento no deja
de soplar, en el cielo comienzan a aparecer algunos
claros, lo que deja brillar en algunos instantes
dados al sol, momentos que aprovecho para hacer
algunas de las fotos que veis aquí al lado.
Y
cómo no, qué mejor para un buen descenso
que la técnica de "ramasse" como
dicen aquí nuestros colegas franceses. Vamos,
lo que nosotros llamamos comunmente "culo-esquí".
Volviendo
pausadamente es momento de admirar los glaciares
colgantes del Vignemale, con sus alpinos séracs
tan grandes como casas unifamiliares amenazando
con desprenderse y rodar valle abajo arrasándolo
todo. También nos maravillamos de la estratégica
colocación del refugio, testigo de cualquier
pequeño acontecimiento que suceda en esta
magnífica cara Norte.
Y
tras el éxito llega el descanso. Pasamos
una agradable tarde con Jean Thomas y los amigos
franceses, comentando la ascensión, descansando
nuestros maltrechos músculos, llenando nuestros
hambrientos estómagos y reconfortando nuestro
espíritu sin más esfuerzo que mirar
por la ventana.
Y
de nuevo el viaje llega a su fin. A la mañana
siguiente nos levantamos, nos despedimos de nuestros
nuevos amigos hasta la próxima, y comenzamos
a descender hacia Pont d'Espagne. El Vignemale todavía
nos acompañará varios km. más,
pues hoy la visibilidad es mejor, ya que el temporal
amaina. De nuevo bordeamos el lago, peleando con
los restos de los enormes aludes, y poco a poco
llegamos al final. No quiero acabar sin recordar
los buenos consejos de Vicente, que a todo montañero
haran la vida más facil: eeeeh... mejor mirais
las dos últimas fotos. Está claro,
no? |
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