Sistema Ibérico
Pico Urbión (2.228m)

Pico Urbión (2.228m)

De la Belleza nace el Duero.

El Sistema Ibérico está compuesto como sabeis por montañas viejas, paleozoicas en el Norte (Urbión, Demanda y Moncayo) de formas redondeadas y muy erosionadas, alrededor de las cuales se depositaron cantidades importantes de sedimentos durante el periodo terciario, formando la meseta peninsular. Las parte norte se alinea casi de Oeste a Este, mientras que el tercio Sur (Javalambre) lo hace de Norte a Sur. La glaciación sólo afectó al Moncayo y al Urbión, y su actividad conformó los fantásticos circos que contemplan en sus mitades Norte y Noroeste. De las faldas de este gigantón nacen las aguas del rio Duero, que deja una estela de belleza allá por donde va pasando, y que acaban desembocando en Portugal, en el Océano Atlántico, tras regar las tierras de las que surgen las cándidas uvas que proporcionan los estupendos caldos con D.O. Ribera del Duero.

Hacía ya tiempo que andaba pensando acercarme a esta zona, de la que había oído sólamente que se parecía al Moncayo, y poco más. Mi concepto de Soria se reducía a una planicie de campos de cultivo bastante monótona, y cual ha sido mi sorpresa al descubrir cuán equivocado estaba. Soria tiene un encanto centenario, una atmósfera extraña y colorida, una luz especial, transmite una sensación de quietud hermosa, una sabiduría ancestral flota en el ambiente. Tiene un encanto especial que me ha cautivado de una manera muy distinta a como lo hizo el Pirineo en su momento. A diferencia de aquel, aquí el atractivo principal no son sus montañas. Quizá sea por eso que me ha llegado al corazón de otra manera más especial, más sutil. En vez de asombrarme con la magnificencia del paisaje alpino como ocurre en Huesca, por ejemplo, me llamó la atención el hermoso equilibrio entre las tranquilas vidas de las gentes de por aquí, y la herencia de una cultura milenaria que aun se deja entrever entre las construcciones románicas que hay en casi todos los pueblos, así como el respeto que parece que manda en la relación del hombre con el hermoso medio natural y geológico de estos lugares.

Milenarios sabinares se abren a los lados de la carreteras que van desde Soria a los alrededores del Burgo de Osma. Pueblos que conservan una increible personalidad, como el medieval Calatañazor (Proviene de Kalat-al-Nassur, o Castillo del Buitre, en árabe) precioso pueblecito encaramado en lo alto de unas peñas pobladas de enormes buitres, con sus características construcciones en madera y barro, con sus cocinas troncocónicas que se rematan con curiosas chimeneas…

Panorama desde las fortificaciones de Calatañazor

Se dice que aquí el moro Almanzor perdió la famosa batalla que significó el desmoronamiento del Al-Andalus, hace ya mil años!! Vale la pena visitar este pueblo e impregnarse de esta cultura remanente, de esos sonidos ahogados por el devenir de los siglos, de esta zona de la península que fué fronteriza y que ahora se ahoga un poco en las aguas de la modernidad, sintiéndose un poco olvidada. Si se visita el pueblo, no olvide recibir un pedacito de la sabiduría del entrañable Victor Ondategui (975183261/626775104), un anciano lugareño, viajero, erudito y autodidacta, que dedica su vida a la conservación de la memoria histórica de la zona, y de las costumbres ancestrales de las gentes que antaño vivían en estos parajes sin las comodidades que hoy día se poseen para hacer frente a las inclemencias de la duras condiciones meteorológicas que reinan en la zona. En su pequeña tienda podemos comprar un vermut que él mismo elabora, hierbas, miel, setas, y embutidos artesanos. En fin, algo mágico debe tener esta tierra cuando además de a mi, ha cautivado a gentes como Machado o Gerardo Diego.

Después de hacer un poco de turismo y haber pasado el sábado en Abejar, amanecemos un raso día de Febrero en que sabíamos que el tiempo iba a cambiar. Tras desayunar, nos dirigimos a Duruelo de la Sierra, desde donde parte la ruta Normal por el Sur. Los pueblos del camino nos asombran y encantan con su belleza: Covaleda, Salduero, Molinos de Duero… Y el incomparable marco del joven Duero, que aquí da sus primeros pasos.

LOS DATOS
  • Tiempo: 5-6 horas para ida y vuelta en invierno, dependiendo donde se deje el coche.
  • Dificultad: Media-baja. Llevar crampones por si hay hielo.
  • Descripción de la ruta: Desde Duruelo de la Sierra, en la entrada del pueblo parte una pista asfaltada que se dirige al paraje conocido como Castroviejo. Seguid con el coche hasta donde se pueda, pues en invierno la nieve inutiliza la pista. Si se sigue hasta el final, la pista nos llevará a un pequeño refugio llamado Fuente del Berro, a una altitud de algo más de 1600 m. Desde aquí seguimos por la pista, ahora sin asfaltar, hasta 1800 m. donde encontramos el Bunker, un minúsculo refugio que como su nombre indica parece totalmente un idem. Desde aquí nos dirigimos por bosque en dirección Norte, buscando el collado de El Entradero. Una vez alcanzado el collado, seguimos el cordal cimero hasta alcanzar el Camperón, desde donde nos dirigimos al Peñas Blancas. Desde aquí se llega facilmente al Pico de Urbión tras subir a las peñas de su cima. La vuelta se puede hacer dirigiéndonos hacia el Surpara visitar el nacimiento del Duero, o volver a Peñas Blancas y descender derechos hacia el Oeste hasta llegar al Bunker de nuevo.

MAPAS DE LA ZONA

Mapa Urbión

Mapa Urbion

EL VIAJE
Los campos de Soria. Una luz especial, unos colores aparentemente sencillos, pero bellos. Estamos en una tierra agradecida que brinda su belleza al alma del viajero.

Una panorámica de la serranía soriana dede un alto de camino a Calatañazor desde Abéjar. Neila, Tres Provincias, Urbión y Sierra Cebollera se alzan al otro lado. En medio, fluye el neonato Duero hacia su primer embalse.

CALATAÑAZOR

Calatañazor, que fantástico lugar. Y lo mejor es que seguramente hay muchos más lugares así en Soria, por no decir en el resto de Castilla y León.

Sus calles empedradas, sus casas de madera y barro y paja, las características chimeneas, que tienen esa apariencia porque son el extremo de una habitación, la cocina, que tiene forma tronco-cónica. De sus fortificaciones se destilan rumores de otros tiempos: grandes hazañas que se gestaron en los campos que se divisan hace mil años…

Los numerosos buitres que le dan nombre al pueblo en sus orígenes siguen sobrevolándolo impávidos, como si llevaran ahí todos esos siglos, flotando en el viento.

Un gracioso perro nos hace las veces de guía. Incluso lleva un palo en la boca con el que parece querer reforzar su autoridad. Curiosamente nos acompaña toda la visita, y al irnos nos acompaña hasta la entrada del pueblo, donde se sienta y nos dice adiós con la mirada, mientras se sienta. ¿Estará en la nómina del ayuntamiento como guía local?

Ya es hora de volver al albergue para descansar y conciencizarnos de la subida. El Instituto Nacional de Meteorología prevé un mal día mañana para ir a la montaña, y tenemos que prepararnos.

LA ASCENSIÓN

La hora de la verdad. Subimos por el camino que lleva a Castroviejo (fantástico lugar que tendremos que visitar en otra ocasión) y dejamos el coche a unos 1.350 m. de altitud, donde la nieve hace imposible ya seguir por la pista.

De momento, el día se muestra despejado, pero un fuerte viento se puede observar en las cimas. Superamos los refugios de Fuente el Berro (1.680 m) y el Bunker (aprox. 1.800 m) y seguimos ascendiendo en dirección al collado de Entradero. Desde aquí, al Pico Camperón, y al collado Tablas de la Ley. Desde aquí una fabulosa vista de todo el circo de Urbión se abre ante nuestros ojos. El espectáculo es tremendo!

Tras extasiarnos con las vistas, emprendemos el camino hacia Peñas Claras, que se alza retador, con esa vertiente tan agreste y congelada.

Urbión

Urbión

Panorámica de 360º desde el Collado Tablas de la Ley
En un momento, nos encontramos en la parte más inclinada de esta ruta, un pequeño corredor que desemboca en la cima de Peñas Claras. Aunque desde que hemos llegado al cordal cimero el viento ha arreciado, ahora que estamos más arriba se deja notar con especial fuerza. Es hora de cubrirse bien. La fría ventisca del Norte trae unas nubes bastante feas, que en pocos minutos nos cubriran por completo…
UrbiónUrbión
Peñas Blancas, en Urbión

De pronto, veo un saliente rocoso en la parte oriental de Peñas Claras, con el Pico Urbión detrás, y lo veo claro: rápidamente le digo a mi compañero Vicente que me haga una foto cuando me suba a ellas. Lo que no me esperaba es que desde esas peñas veía a mi compañero de forma casi más espectacular que el a mi!

El viento empieza a soplar realmente fuerte. Llega a desestabilizarnos de camino a la cima. Justo 10 min. antes de alcanzarla, las feas nubes nos dan alcance, impidiendonos disfrutar de las vistas sobre el circo oriental, que también es muy espectacular. Poco podemos hacer más que la foto de cima y volver a toda leche antes de que se nos congelen los bigotes. El agua del tubo de mi camelback ya se ha congelado…

Cuesta orientarse cuando todo lo que ves es blanco, pero esa especie de GPS que llevamos en el cerebro y la escasa huella que hemos dejado y que ya se estaba tapando nos permite bajar por el extremo occidental de Peñas Claras. El descenso por aquí es rápido, y en algún punto permite practicar mi modalidad preferida del deporte blanco: el «culo-esquí»!!

Una vez abajo, y ya de vuelta a Valencia, hacemos una parada en Salduero para tomar algo. Otro bonito pueblo que rezuma hermosura y pureza. Aquí las aguas del Duero, recién nacidas, no conocen aun el largo camino que les queda hasta su destino. Otro largo camino nos espera a nosotros hasta nuestros hogares, pero esta vez sabiendo que «de la belleza nace el Duero».

Peñas Blancas y Urbión
Urbión
MYPROTEIN Set 3.1
Share this Story

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Suscríbete al Newsletter

Blog Finalista Premios Myprotein 2017

Blog Finalista Premios Educa 2015

Siguenos en Google+

Síguenos en Facebook

Lecturas Recomendadas