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PICO
DE URBIÓN_____ __________________________
De
la Belleza nace el Duero
El
Sistema Ibérico está compuesto como sabeis
por montañas viejas, paleozoicas en el Norte (Urbión,
Demanda y Moncayo) de formas redondeadas y muy erosionadas,
alrededor de las cuales se depositaron cantidades importantes
de sedimentos durante el periodo terciario, formando la
meseta peninsular. Las parte norte se alinea casi de Oeste
a Este, mientras que el tercio Sur (Javalambre) lo hace
de Norte a Sur. La glaciación sólo afectó
al Moncayo y al Urbión, y su actividad conformó
los fantásticos circos que contemplan en sus mitades
Norte y Noroeste. De
las faldas de este gigantón nacen las aguas del
rio Duero, que deja una estela de belleza allá
por donde va pasando, y que acaban desembocando en Portugal,
en el Océano Atlántico, tras regar las tierras
de las que surgen las cándidas uvas que proporcionan
los estupendos caldos con D.O. Ribera del Duero.
Hacía
ya tiempo que andaba pensando acercarme a esta zona, de
la que había oído sólamente que se
parecía al Moncayo, y poco más. Mi concepto
de Soria se reducía a una planicie de campos de
cultivo bastante monótona, y cual ha sido mi sorpresa
al descubrir cuán equivocado estaba. Soria tiene
un encanto centenario, una atmósfera extraña
y colorida, una luz especial, transmite una sensación
de quietud hermosa, una sabiduría ancestral flota
en el ambiente. Tiene un encanto especial que me ha cautivado
de una manera muy distinta a como lo hizo el Pirineo en
su momento. A diferencia de aquel, aquí el atractivo
principal no son sus montañas. Quizá sea
por eso que me ha llegado al corazón de otra manera
más especial, más sutil. En vez de asombrarme
con la magnificencia del paisaje alpino como ocurre en
Huesca, por ejemplo, me llamó la atención
el hermoso equilibrio entre las tranquilas vidas de las
gentes de por aquí, y la herencia de una cultura
milenaria que aun se deja entrever entre las construcciones
románicas que hay en casi todos los pueblos, así
como el respeto que parece que manda en la relación
del hombre con el hermoso medio natural y geológico
de estos lugares.
Milenarios
sabinares se abren a los lados de la carreteras que van
desde Soria a los alrededores del Burgo de Osma. Pueblos
que conservan una increible personalidad, como el medieval
Calatañazor (Proviene
de Kalat-al-Nassur, o Castillo
del Buitre, en árabe) precioso pueblecito encaramado
en lo alto de unas peñas pobladas de enormes buitres,
con sus características construcciones en madera
y barro, con sus cocinas troncocónicas que se rematan
con curiosas chimeneas...
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Panorama
desde las fortificaciones de Calatañazor |
Se
dice que aquí el moro Almanzor perdió la
famosa batalla que significó el desmoronamiento
del Al-Andalus, hace ya mil años!!
Vale la pena visitar este pueblo e impregnarse
de esta cultura remanente, de esos sonidos ahogados por
el devenir de los siglos, de esta zona de la península
que fué fronteriza y que ahora se ahoga un poco
en las aguas de la modernidad, sintiéndose un poco
olvidada. Si se visita el pueblo, no olvide recibir un
pedacito de la sabiduría del entrañable
Victor
Ondategui (975183261/626775104),
un anciano lugareño, viajero, erudito y autodidacta,
que dedica su vida a la conservación de la memoria
histórica de la zona, y de las costumbres ancestrales
de las gentes que antaño vivían en estos
parajes sin las comodidades que hoy día se poseen
para hacer frente a las inclemencias de la duras condiciones
meteorológicas que reinan en la zona. En su pequeña
tienda podemos comprar un vermut que él mismo elabora,
hierbas, miel, setas, y embutidos artesanos. En
fin, algo mágico debe tener esta tierra cuando
además de a mi, ha cautivado a gentes como Machado
o Gerardo Diego.
Después
de hacer un poco de turismo y haber pasado el sábado
en Abejar, amanecemos un raso día de Febrero en
que sabíamos que el tiempo iba a cambiar. Tras
desayunar, nos dirigimos a Duruelo de la Sierra, desde
donde parte la ruta Normal por el Sur. Los pueblos del
camino nos asombran y encantan con su belleza: Covaleda,
Salduero, Molinos de Duero... Y el incomparable marco
del joven Duero, que aquí da sus primeros pasos.
| LOS
DATOS |
Tiempo:
5-6 horas para ida y vuelta en invierno,
dependiendo donde se deje el coche. |
Dificultad:
Media-baja. Llevar crampones por si hay hielo. |

MAPA1
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MAPA2
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| Descripción
de la ruta: Desde Duruelo de la Sierra, en la
entrada del pueblo parte una pista asfaltada que
se dirige al paraje conocido como Castroviejo. Seguid
con el coche hasta donde se pueda, pues en invierno
la nieve inutiliza la pista. Si se sigue hasta el
final, la pista nos llevará a un pequeño
refugio llamado Fuente del Berro, a una altitud
de algo más de 1600 m. Desde aquí
seguimos por la pista, ahora sin asfaltar, hasta
1800 m. donde encontramos el Bunker, un minúsculo
refugio que como su nombre indica parece totalmente
un idem. Desde aquí nos dirigimos por bosque
en dirección Norte, buscando el collado de
El Entradero. Una vez alcanzado el collado, seguimos
el cordal cimero hasta alcanzar el Camperón,
desde donde nos dirigimos al Peñas Blancas.
Desde aquí se llega facilmente al Pico de
Urbión tras subir a las peñas de su
cima. La vuelta se puede hacer dirigiéndonos
hacia el Surpara visitar el nacimiento del Duero,
o volver a Peñas Blancas y descender derechos
hacia el Oeste hasta llegar al Bunker de nuevo.
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| EL
VIAJE |
| Los
campos de Soria. Una luz especial, unos colores
aparentemente sencillos, pero bellos. Estamos en
una tierra agradecida que brinda su belleza al alma
del viajero. |
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Una
panorámica de la serranía soriana
dede un alto de camino a Calatañazor desde
Abéjar. Neila, Tres Provincias, Urbión
y Sierra Cebollera se alzan al otro lado. En medio,
fluye el neonato Duero hacia su primer embalse.
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| CALATAÑAZOR |
| Calatañazor,
que fantástico lugar. Y lo mejor es que seguramente
hay muchos más lugares así en Soria,
por no decir en el resto de Castilla y León.
Sus
calles empedradas, sus casas de madera y barro y
paja, las características chimeneas, que
tienen esa apariencia porque son el extremo de una
habitación, la cocina, que tiene forma tronco-cónica.
De sus fortificaciones se destilan rumores de otros
tiempos: grandes hazañas que se gestaron
en los campos que se divisan hace mil años...
Los
numerosos buitres que le dan nombre al pueblo en
sus orígenes siguen sobrevolándolo
impávidos, como si llevaran ahí todos
esos siglos, flotando en el viento.
Un
gracioso perro nos hace las veces de guía.
Incluso lleva un palo en la boca con el que parece
querer reforzar su autoridad. Curiosamente nos acompaña
toda la visita, y al irnos nos acompaña hasta
la entrada del pueblo, donde se sienta y nos dice
adiós con la mirada, mientras se sienta.
¿Estará en la nómina del ayuntamiento
como guía local?
Ya
es hora de volver al albergue para descansar y conciencizarnos
de la subida. El Instituto Nacional de Meteorología
prevé un mal día mañana para
ir a la montaña, y tenemos que prepararnos. |
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| LA
ASCENSIÓN |
La
hora de la verdad. Subimos por el camino que lleva
a Castroviejo (fantástico lugar que tendremos
que visitar en otra ocasión) y dejamos
el coche a unos 1.350 m. de altitud, donde la
nieve hace imposible ya seguir por la pista.
De
momento, el día se muestra despejado, pero
un fuerte viento se puede observar en las cimas.
Superamos los refugios de Fuente el Berro (1.680
m) y el Bunker (aprox. 1.800 m) y seguimos ascendiendo
en dirección al collado de Entradero. Desde
aquí, al Pico Camperón, y al collado
Tablas de la Ley. Desde aquí una fabulosa
vista de todo el circo de Urbión se abre
ante nuestros ojos. El espectáculo es tremendo!
Tras
extasiarnos con las vistas, emprendemos el camino
hacia Peñas Claras, que se alza retador,
con esa vertiente tan agreste y congelada.
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Panorámica
de 360º desde el Collado Tablas de la Ley |
En
un momento, nos encontramos en la parte más
inclinada de esta ruta, un pequeño corredor
que desemboca en la cima de Peñas Claras.
Aunque desde que hemos llegado al cordal cimero
el viento ha arreciado, ahora que estamos más
arriba se deja notar con especial fuerza. Es hora
de cubrirse bien. La fría ventisca del Norte
trae unas nubes bastante feas, que en pocos minutos
nos cubriran por completo...
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De
pronto, veo un saliente rocoso en la parte oriental
de Peñas Claras, con el Pico Urbión
detrás, y lo veo claro: rápidamente
le digo a mi compañero Vicente que me haga
una foto cuando me suba a ellas. Lo que no me
esperaba es que desde esas peñas veía
a mi compañero de forma casi más
espectacular que el a mi!
El
viento empieza a soplar realmente fuerte. Llega
a desestabilizarnos de camino a la cima. Justo
10 min. antes de alcanzarla, las feas nubes nos
dan alcance, impidiendonos disfrutar de las vistas
sobre el circo oriental, que también es
muy espectacular. Poco podemos hacer más
que la foto de cima y volver a toda leche antes
de que se nos congelen los bigotes. El agua del
tubo de mi camelback ya se ha congelado...
Cuesta
orientarse cuando todo lo que ves es blanco, pero
esa especie de GPS que llevamos en el cerebro
y la escasa huella que hemos dejado y que ya se
estaba tapando nos permite bajar por el extremo
occidental de Peñas Claras. El descenso
por aquí es rápido, y en algún
punto permite practicar mi modalidad preferida
del deporte blanco: el "culo-esquí"!!
Una
vez abajo, y ya de vuelta a Valencia, hacemos
una parada en Salduero para tomar algo. Otro bonito
pueblo que rezuma hermosura y pureza. Aquí
las aguas del Duero, recién nacidas, no
conocen aun el largo camino que les queda hasta
su destino. Otro largo camino nos espera a nosotros
hasta nuestros hogares, pero esta vez sabiendo
que "de la belleza nace el Duero".
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