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PIQUE
LONGUE DU VIGNEMALE Y PICOS ALEDAÑOS_____
La
Magia del Monarca Francés
Hemos
vuelto al macizo del Vignemale, y de qué forma:
nada menos que para coronar seis tresmiles. En esta ocasión
ascendimos al Pique Longue (3.298 m), al Pic du Clot de
la Hount (3.289 m), al Cerbillona (3.247 m), Central (3.235
m), Punta Chausenque (3.204 m) y Espalda de Chausenque
(3.154 m). Todo esto además partiendo desde el
Refuge des Oulettes de Gaube. Unas 11 horas de actividad
y más de 2.000 m de desnivel acumulado en ascenso,
mas otros 1.600 m de descenso. Una autentica paliza, bastante
dura, si señor.
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Panorámica
del Pique Longue desde el Pic Central. A la
izquierda del mismo, el Pic du Clot de la Hount,
en cuya base se aprecian las tres cuevas Russell.
A la derecha, Pitón Carré, Punta
Chausenque y Espalda de Chausenque. Bajo todos
ellos, el magnífico Glaciar de Ossoue. |
Enfrentarse
al glaciar de Ossoue es una experiencia inolvidable.
Se trata de una ascensión muy alpina, glaciarista,
como las que se pueden realizar en los Alpes. Inicias
la ruta en la lengua del glaciar, y vas ascendiendo
por el, enfrentándote a sus pequeñas
pero temibles grietas, hasta que te acercas a los
picos lo suficiente para lanzar el ataque a la cima.
Además, en esta ocasión, apenas había
traza en el hielo, lo cual te hace sentir como un
verdadero explorador, buscando el mejor camino entre
las profundas trampas de hielo. También tuvimos
la suerte de disfrutar de una meteorología
aceptable durante toda la actividad, aunque por la
noche cayó un señor chaparrón.
Y
que decir de las vistas. Desde estas cimas podemos
divisar lo mejor del Pirineo: desde el Midi d'Ossau
por el Oeste, Infiernos, Partacúa y Telera,
Baciás, Batanes... hasta el Macizo de Monte
Perdido por el Este, la Gran Cascada de Gavarnie,
Taillón, Gabietos, Casco, Torre, Espalda y
Pico de Marboré, Cilindro, Brecha... Los mismísimos
refugios de Oulettes y Baysellance se ven como pequeños
hormigueros, casitas microscópicas, 1.000 m
debajo de nuestros piés...
| LOS
DATOS |
Cómo
llegar : Atravesar la frontera por
el puerto de Portalet es lo más rápido
(en verano no hay problema), aunque en invierno
y primavera hay que asegurarse de que está
abierto, pues suelen caer grandes avalanchas
en el lado francés. En caso contrario
es preferible ir por el tunel de Somport, en
Canfranc. Se da una vuelta importante, pero
veremos los bonitos valles pirenaicos franceses,
que parecen anclados en el pasado, muy auténticos
y curiosos. |
Dificultad:
PD. Travesía por glaciar y trepadas en
crestas descompuestas (máx II)
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Aproximación:
Desde Pont d'Espagne, 2:30 h si cogemos
el telesilla. |
Tiempo
de ascensión: En verano,
4:30 horas para coronar el Pique Longue desde
Oulettes. De 2 a 3 h más para el
resto de picos, y unas 3 h para el descenso. |
Refugio
de Oulettes: Teléfono
+33562926297; Guarda: Jean-Thomas. |
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Descripción
de la ruta: En verano, tomar el evidente
camino (GR10) que surge a la izquierda del refugio,
segun miramos a la cara norte del Vignemale.
Seguirlo hasta el collado del a Hourquette d'Ossoue,
desde donde divisamos el Refuge de Bayssellance.
Descender hasta el refugio, y seguir descendiendo
unos 100 m más aproximadamente, haste
que veamos un desdibujado sendero que bordea
la ladera del contrafuerte de la cresta del
Petit Vignemale, que nos lleva a la morrena
del glaciar de Ossoue. Buscar el mejor recorrido
por el caótico campo de bloques hasta
la lengua del glaciar. Ascender por él
evitando las grietas, llegando al plató
superior, desde donde podemos alcanzar cualquiera
de las cimas del macizo.
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DIA
1: LLEGADA AL REFUGIO |
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Martes
22 de agosto de 2006. Después de madrugar,
salir a las 7 de la mañana de Valencia
y tras 9 horas de coche, llegamos por fin a
Pont d'Espagne. Aparcamos y decidimos tomar
el telesilla (6.70€ por ida y vuelta),
lo que nos ahorrará un buen rato de caminata,
al tiempo que disfrutamos de un bonito panorama
sobre altos abetos. Esto está atiborrado
de gente, que sube a ver el Lac du Gaube y pasar
el día paseando por las inmediaciones. |
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| Una
vez desembarcamos a la altitud del lago, seguimos
el conocido sendero que nos lleva al Refuge des
Oulettes. Esto tiene un aspecto muy distinto al
que conocimos hace 2 primaveras, pero sigue siendo
muy agradable. Poco a poco, gracias al buen tiempo
reinante, vemos la inmensa mole del Vignemale aparecer
por el fondo del valle. Su impresionante cara Norte
nos da de nuevo la bienvenida. |
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| DIA
2: ASCENSIÓN |
| Después
de disfrutar de una agradable cena en el refugio
(la verdad es que, sin dejar de ser una cena de
refugio, se lo curran bastante Jean-Thomas y su
equipo) nos acostamos para dormir unas horas, que
serán pocas. A las 5:00 AM nos levantamos,
preparamos nuestro desayuno, lo tomamos, preparamos
la mochila y el equipo... y para arriba! Es noche
cerrada aun, así que vamos adivinando el
camino, bastante bien marcado, no en vano es el
GR-10, hasta que a medio camino del collado de Hourquette
d'Ossoue la luminosidad del amanecer permite apagar
el frontal. La imponente cara Norte del Vignemale
nos acompaña en todo el recorrido hacia el
collado. El glaciar colgante del Petit Vignemale
nos muestra un aspecto impresionante...
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Después
de ganar el collado de la Hourquette d'Ossoue,
descendemos un centenar de metros de altitud para
llegar al Refuge de Bayssellance, que está
en ebullición. Todo el mundo se prepara
para realizar alguna actividad. La verdad es que
desde aquí te ahorras una buena caminata,
si quieres ascender al Pique Longue, pero no puedes
disfrutar de la hospitalidad de Jean-Thomas y
su equipo.
Pasamos
de largo siguiendo el GR-10, que desciende todavía
un centenar más de metros, rodeando el
contrafuerte de la cresta del Petit, hasta que
por un desdibujado sendero que abandona el GR,
bastante aéreo en su tramo intermedio,
nos vamos acercando a la morrena del glaciar de
Ossoue. Tras encontrar el mejor camino entre el
caos de bloques, alcanzamos la lengua del glaciar.
Acongojante, hermoso...
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Panorámica
de la lengua del glaciar de Ossoue. Maravillosa
masa de hielo centenario... |
La
visión de la lengua del glaciar me deja
anodadado. Esa inmensa masa de hielo, de una sola
pieza, de cientos de miles de toneladas de peso,
acaba aquí, delante mío. Diversos
hilillos de agua de deshielo forman cortinas en
las cuevas que quedan entre el hielo y la roca,
desnuda y rasgada por miles de años de
erosión glacial. Su imperceptible movimiento
provoca crujidos y lamentos que, junto al viento,
crea una atmósfera intimidatoria y legendaria.
Ahora comprendo el respeto que
infundían a los pioneros del alpinismo
estas enormes masas de nieve prensada durante
siglos, que parece que están vivas.
Tras
colocarme los crampones y empuñar el piolet,
me encaramo por esta lengua de hielo durísimo,
casi tan duro como el hormigón. Hay que
dar fuertes patadas para que las puntas de mis
crampones hagan mella en este hielo ultracomprimido.
Poco a poco, jadeando por el esfuerzo y la tensión,
voy internándome en este mar de hielo.
Me he adelantado a mis compañeros y voy
solo. No es la mejor opción, pienso, cuando
comienzo a sortear las grietas que van apareciendo
ante mi a medida que asciendo, las cuales me muestran
las entrañas oscuras y frías del
monstruo. Para ser un pequeño glaciar pirenaico,
sus grietas tienen una profundidad muy respetable.
Voy a flipar cuando vaya a los Alpes...
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Llegando
al plató superior del glaciar. De izquierda
a derecha: Pic Montferrant, Pic Central, Cerbillona,
Clot de la Hount, Pique Longue, Pitón Carré. |
Tras
alcanzar la parte superior del glaciar, me dirijo
a la base del Pique Longue. Me cruzo con varios
montañeros que descienden ya. Dejo la mochila,
cojo la camara de fotos y comienzo la trepada
final. El terreno está bastante descompuesto,
y tiene una inclinación que puede dar algún
problema en el descenso. La parte más dificil
está al principio: una placa resbaladiza
con pocas presas buenas. El resto es tener cuidado
y vigilar las piedras que caen de arriba. El casco
es recomendable.
Una
vez arriba, las vistas son fabulosas. Podemos
admirar el glaciar de Ossoue en toda su extensión,
lo escarpado del resto de los picos del macizo...
Si destrepamos un poco la cima hacia el Norte,
podremos plantarnos justo sobre las Oulettes del
Gaube, desde donde veremos, allá abajo,
muy pequeñito, el Refuge des Oluletes.
Estamos en la punta más elevada que se
ve desde el refugio. Sólo de pensarlo alucinas...
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Panorámica
del glaciar de Ossoue desde la cima del Pique Longue. |
Animado,
emprendo el descenso, con cuidado, y continúo
con la orgía de ascensiones. Me dirijo ahora
al collado de Cerbillona, desde donde asciendo por
la afilada pero fácil cresta que lleva al
Pic de Clot de la Hount. Por la cresta me encuentro
con Carlos, que también iba solo. Decidimos
unir nuestras fuerzas para seguir dándole
a los demás picos del macizo. Tras descender,
seguimos cresteando hasta pisar las cimas del Cerbillona
y del Pic Central. El Montferrant, a pesar de que
nos apetece mucho surcar su afilada y larga cresta,
lo perdonamos, pues se hace tarde y el tiempo está
empeorando. Negras nubes de evolución vertical
vienen por el Sur, amenazando tormenta. |
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Más
impresionante aun si cabe, panorámica del macizo
desde el Pic de Clot de la Hount. |
| Mientras
Carlos y yo descendíamos del Pic Central,
Vicente y Pili, que ya habían logrado coger
el ritmo de la ascensión despues de algunos
problemas, se las veían con las escarpadas
y descompuestas pendientes de la Punta y la Espalda
de Chausenque. La trepada a estos picos, a pesar
de no tener que salvar tanto desnivel, es tan dificil
como la trepada al Pique Longue, o puede que incluso
más. Desde luego, el abismo que se abre ante
tus pies una vez ganas la cresta impresiona bastante
más que el de la arista cimera del Pique
Longue. Por el Norte, estos picos caen a plomo hacia
el valle de Oulettes. Y por el Sur, la pendiente
amenaza también con lanzarte hacia el glaciar,
decenas de metros más abajo, al mínimo
resbalón que tengas... Pero todo se compensa
con las fabulosas vistas de las que puedes disfrutar
en sus cimas. |
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Cuando
parecía que ya no nos ibamos a encontrar,
Carlos y yo coincidimos en nuestro descenso con
Pili y Vicente, que acaban de bajar de la Punta
y Espalada de Chausenque. Nos cuentan las fantásticas
vistas de las que han disfrutado desde sus cimas.
Carlos y yo, cansados y con la idea de volver al
refugio ya, nos miramos. Ese brillo en los ojillos
que tuvimos que ver cada uno en el otro nos hizo
decir: " ¿Qué? ¿Le damos?".
"¡Por supuesto! " Jaja! Y allá
que fuimos, cansados pero con el ansia exploratoria
intacta. La ascensión es bonita y algo dificil.
Una vez alcanzada la cresta, es impresionante trepar
por ella, porque el vacío de la cara Norte
es aterrador. La cara que da al glaciar tampoco
es que sea moco de pavo, así que es totalmente
recomendable la ascensión a estos picos,
que en principio no llaman demasiado la atención. |
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Mientras
Carlos y yo disfrutabamos como enanos cresteando
en la arista de la Punta Chausenque, Vicente y Pili
se las veían de nuevo con el glaciar. Cuan
agradable es surcar esta masa enorme de hielo en
micromovimiento...
Tras
descender de los Chausenques, Carlos y yo emprendemos
nuestro tour por el glaciar. Sin embargo, hablando
hablando, nos hemos metido en la zona más
complicada y rota. Saltamos pequeñas grietas,
divertidos, fotografiando algunas de las más
grandes que vemos. Hasta que topamos con una verdaderamente
grande: 12 m de honda y 1.5 m de ancha en su boca.
Además, no podemos rodearla. Dos opciones:
saltarla o volver sobre nuestros pasos. Tras unos
minutos de duda, decidimos volver sobre nuestros
pasos. Las piernas no están ya para grandes
esfuerzos. Sin embargo nos queda el mal sabor de
boca de no haber intentado esa magnífica
locura que, a pesar de su peligro, nos hubiese encantado
hacer... |
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Una
vez encontrado el camino entre las grietas, conseguimos
salir indemnes del glaciar. Descendemos la morrena
mas o menos por el mismo camino que empleamos en
la ascensión, por la mañana. Un último
vistazo a esa maravilla de la naturaleza que son
los glaciares como este de Ossoue, y echándolo
ya de menos, tomamos el camino que nos debera llevar
de nuevo a Baysellance, donde tiene Carlos la base.
Vicente y Pili deben estar allí ya desde
hace rato...
Cuando
llegamos a Baysellance, Vicente y Pili se preparaban
para partir ya, después de un merecido almuerzo,
hacia el collado de la Hourquette de Ossoue. Tras
intercambiar impresiones, ellos se marchan. Yo me
tomo un descanso en Baysellance con Carlos, almuerzo,
y después de un rato, reemprendo la marcha
hacia Oulettes. Voy rápido y ligero (me he
quedado sin agua y ya acabé con la comida),
y en pocos minutos, algo después de la Hourquette
d'Ossoue, los alcanzo. Juntos por fin, llegamos
a Oulettes, cerca de las 6 de la tarde. Han sido
11 h de actividad, más de 2.000 m de ascenso
y más de 1.500 m de descenso. Estamos molidos,
pero ha valido la pena. No hay más que ver
las caras que se nos han quedado: quemados por el
sol, cansados, con conjuntivitis, agotados... pero
felices.
Para
rematar la faena, y después de reconfortar
nuestro espíritu comentando la ascensión
mientras disfrutamos de las magníficas vistas
de la Norte del Vignemale, Jean-Thomas y sus cocineros
reconfortan nuestro estómago con una cena
sin par, que todo el mundo allí presente
recordará durante mucho tiempo. El refugio
al completo se levantó y aplaudió
los excelentes manjares que se nos ofrecieron aquella
noche. Un broche de oro para tan magnífica
aventura...
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